Una base de datos de SQL Server consta de una colección de tablas en las que se almacena un conjunto específico de datos estructurados. Una tabla contiene una colección de filas, también denominadas tuplas o registros, y columnas, también denominadas atributos. Cada columna de la tabla se ha diseñado para almacenar un determinado tipo de información; por ejemplo, fechas, nombres, importes en moneda o números.
Las tablas contienen diversos tipos de controles, como restricciones, desencadenadores, valores predeterminados y tipos de datos de usuario personalizados, que garantizan la validez de los datos. Se pueden agregar restricciones de integridad referencial declarativa (DRI) a las tablas con el fin de asegurar la coherencia de los datos interrelacionados que se encuentran en tablas distintas. Las tablas pueden presentar índices, similares a los de los libros, que permiten localizar las filas rápidamente. Una base de datos también puede incluir procedimientos que utilicen código de programación de Transact-SQL o .NET Framework para realizar operaciones con los datos de la base de datos. Entre estas operaciones se incluye la creación de vistas que proporcionen acceso personalizado a los datos de la tabla o una función definida por el usuario que realice cálculos complejos en un subconjunto de filas.
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